El factor humano: Hablar como las personas
- Pon rostro a las políticas: Hay que dar voz a quienes ejecutan los proyectos y contar historias humanas sobre cómo las políticas transforman vidas.
- Menos «relaciones públicas», más rendición de cuentas: Las redes no son solo para fotos de eventos; úsalas para explicar conceptos complejos y rendir cuentas.
- Huye de tecnicismos: Evita las siglas y habla como la gente. Para ello, es imprescindible escuchar mucho, tanto en las redes como en las calles.
- El vídeo es el formato rey: No hay excusa para no informar a través de vídeo o carruseles. Un kit básico de móvil, trípode y micro está al alcance de cualquiera.
- Estética auténtica: Evita la sobreproducción. Los contenidos que parecen «amateurs» generan más cercanía y confianza hoy en día.
La estrategia: Lo que pasa en la ‘cocina‘
- Fomenta la voz de terceros: Dedica menos tiempo a la cuenta institucional y más a que la ciudadanía o los grupos de interés expliquen lo que haces. Esto se planifica, rara vez es espontáneo.
- Confía en los profesionales: La comunicación debe ser liderada por comunicadores; es peligroso que personas que no entienden el oficio impongan la política comunicativa.
- Enfoque y calidad: Gestionar uno o dos canales con mimo es mejor que estar mal en todas partes. Sin estrategia, el trabajo será tiempo perdido.
- Inversión inteligente: Distribuye bien el presupuesto en ADS, formación de portavoces y análisis de resultados. Un community manager solo no es suficiente.
- Apuesta a largo plazo: Una comunicación de calidad requiere visión a medio y largo plazo para que el ciudadano sienta que gestionas sus políticas y su dinero con respeto.